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Un relevamiento privado elaborado por la consultora Econviews, a partir de registros estadísticos del Centro de Deudores del Banco Central (BCRA), determinó que la mora crediticia en la Argentina afecta a casi seis millones de personas —equivalente a uno de cada cuatro deudores del país— y responde principalmente al deterioro de la capacidad de pago de las familias más que a la incorporación irresponsable de nuevos usuarios al sistema. Según el estudio, la contracción del ingreso disponible, la persistencia de salarios rezagados y el encarecimiento del costo real del financiamiento provocaron que la tasa de irregularidad en los hogares alcance el 12,8%, manifestando una problemática de carácter estructural que lleva a que casi el 50% de las personas que logran regularizar sus cuentas vuelvan a incumplir dentro del año siguiente.
El análisis técnico hace hincapié en que la irregularidad en los pagos presenta un rasgo de alta cronicidad en el mercado financiero nacional, dado que aproximadamente la mitad de los morosos permanece en esa condición durante más de un año. Asimismo, la investigación destaca la marcada fragilidad de quienes intentan normalizar su situación: “de quienes lograron en algún momento ponerse al día, casi la mitad vuelve a caer en mora dentro del año siguiente”. En este marco, la consultora desmitificó que el fenómeno haya sido impulsado por los nuevos sujetos de crédito incorporados durante la expansión observada entre mediados de 2024 y mediados de 2025. Por el contrario, la mitad de los afectados ya contaba con préstamos y se encontraba al día dos años atrás. Al respecto, desde Econviews puntualizaron de forma textual que “el problema no fue de nuevos deudores, sino qué le pasó al que ya tenía crédito”, al detallar que este segmento abarca el 84,4% del saldo total irregular, mientras que los nuevos endeudados solo representan el 9,9% del volumen en mora.

La investigación asocia la acumulación de compromisos impagos al deterioro paulatino del poder adquisitivo y al cambio de condiciones en el mercado crediticio. En los meses previos a la cesación de pagos, el deudor promedio buscó sostener su nivel de vida sumando acreedores y recurriendo al financiamiento no bancario. A su vez, el rápido descenso de la inflación dejó costos reales elevados en las nuevas líneas de financiamiento, desarticulando las expectativas de quienes preveían una licuación de las cuotas como ocurrió entre 2021 y 2023. Desde la consultora detallaron que “mucha gente se endeudó esperando que se repitiera. Pero la inflación bajó rápido y el costo real de los préstamos nuevos pasó a estar entre 40% y 55%, es decir, muy alto”. A este escenario se sumó la pérdida de empleo formal y el estancamiento de las remuneraciones, derivando en un impacto directo sobre la economía familiar. Según cita la firma, “el ingreso disponible, lo que queda después de los gastos fijos, cayó más de 20% desde 2023 y la carga financiera de las familias subió de 9,1% a 24,1% de la masa salarial”. Como consecuencia, la mora en los bancos se elevó de menos del 2% a casi el 8%, mientras que en el sector no bancario superó el 30%.

Al desglosar la mora por actores económicos, el informe señala que el desajuste concierne predominantemente a las familias antes que a las empresas. En este sentido, la firma expuso que “hoy, uno de cada cuatro deudores del país tiene atrasos graves: son casi 6 millones de personas. La mora de las familias llegó a 12,8% y la de las empresas, a 3,5%. El problema es, sobre todo, de los hogares. Son muchas personas con montos chicos y el grueso de los pesos en mora está en las edades intermedias”. En relación con las plataformas digitales y fintech, el financiamiento no bancario representa menos del 10% del crédito total con problemas, pero genera más del 25% de los pesos impagos y concentra una mayor cantidad de morosos que el sistema bancario tradicional debido al otorgamiento de montos reducidos a un público masivo. Finalmente, en términos etarios, los jóvenes menores de 25 años caen en mora 3,6 veces más rápido que los mayores de 65 años, registrando una deuda mediana de $280.000 frente a más de $1,5 millones en los mayores de 35 años. Respecto al comportamiento juvenil, el informe resalta que “El 82% de los morosos menores de 25 años tiene todas sus deudas atrasadas, contra 46% de los más grandes".